LA TOMA DE DECISIONES

Viendo las Finales de Baloncesto de la NBA entre los Lakers y sus archienemigos Celtics, nos damos cuenta que la toma de decisiones puedes marcar profundamente el “outcome” tanto de los resultados a corto y medio plazo como los de largo plazo.

Un mal planteamiento de partido por parte del grupo técnico significa empezar mal el partido. Malas jugadas de los jugadores conlleva marcadores adversos y que el equipo vaya a remolque durante todo el partido, ya que como todos bien sabemos hay otros equipos que si hacen un buen planteamiento y hay otros jugadores que finalizan buenas las jugadas.

Y al final del partido y de la temporada te das cuenta de las cosas que hay que mejorar, de lo que hay que hacer, de lo que no hay que hacer, como hacerlas y como no hacerlas.

Lo mismo sucede con la economía. Malos fundamentos, malos planteamientos, malas jugadas y ningún tiempo muerto. La masa social financiera se ha olvidado de los fundamentos, de las auditorias, de las perspectivas reales. Toda la vida, toda inversión se ha basado en sumas y restas. Ni “power breakfasts” ni gaitas. Siempre se ha tenido un plan B para los “worst case scenarios”. Antiguamente se seguían milimétricamente los ratios. En cambio, en la época del boom económico los ratios se dispararon. Las empresas se endeudaron en exceso. El valor de las mercaderías en los libros aumentaba a velocidades prohibitivas. Se compraron activos fijos innecesarios solo por meros motivos especulativos aumentando el riesgo económico y apalancando más y más a la empresa.

Por fin, las empresas han aprendido que las sumas y las restas son el teorema y el principio fundamental de las finanzas y las inversiones. La recesión no solo se debe a la disminución en ventas de viviendas sino a la necesidad de las empresas a limpiar sus almacenes de excesos de mercancías y a la amortización de esos activos fijos innecesarios. Solo y solamente de esta manera las empresas podrán limpiar sus libros contables y librarse de esos activos intrinsico-tóxicos que ayudarían a disminuir el riesgo económico de la empresa, que es el realmente importante.

En definitiva, hay que olvidarse de la tele, los programas televisivos y los periódicos. Hay que preocuparse del riesgo. No del riesgo financiero, sino del económico. Vender más, comprar menos, gastar menos, no invertir, y amortizar los activos existentes.

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